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Mi experiencia personal por el Camino del Norte en bici de carretera en modo bikepacking

Tres largas etapas, el mar por la izquierda, el sol por la derecha: así viví mi Camino del Norte de Asturias al País Vasco en modo bikepacking

Tres largas etapas, el mar por la izquierda, el sol por la derecha: así viví mi Camino del Norte de Asturias al País Vasco en modo bikepacking

Después de mi experiencia del año anterior en el Camino Primitivo tenía ganas de más. Pero, como ya anticipé el año pasado, no quería centrarme en los 100km finales (200 para la bicicleta) ya que a grandes rasgos ya los conocía y son los de mayor masificación. Lo que buscaba era explorar más. Conocer más sitios. Ver cómo la huella del Camino se va diluyendo conforme te alejas de su epicentro. En resumen: o me iba hacia el sur por la Vía de la Plata o me iba hacia el este por la costa (Camino del Norte) o por el interior (Camino Francés). Y supongo que buscando cambio radical con el año pasado y temperaturas razonables me decidí a ir por la costa.

👉 Si buscas consejos más detallados sobre cómo planificar tu Camino, puedes leer mi guía para principiantes en bici.

🚴‍♂️ Preparación y planificación

Etapas del Camino del Norte

El Camino del Norte tiene un recorrido de unos 800km y unos 14.000m de desnivel positivo. Para hacerlo a pie se suele repartir en etapas de unos 20km, pero en bici, incluso yendo por senderos suele reducirse bastante el número de etapas. Se trata de un Camino sin grandes puertos que enlaza senderos de cada zona. Esto, sumado al relieve de la costa Cantábrica, caracterizada por una rasa costera sembrada de pequeños ríos que la excavan nos da constantes sube y bajas a menudo no pensados para una ruta larga, como digo, se trata más de unir pueblos o fincas.

En mi caso quería hacerlo con bicicleta de carretera una vez más, pero este año quería subir un poco la apuesta del año pasado: quería intentar hacer 3 etapas de unos 150km cada una para llegar desde el centro de Asturias hasta Irún. Por circunstancias no pude entrenar todo lo que me hubiera gustado y tengo que reconocer que los días antes los pasé un poco agobiado por el reto, pero es porque mi mente sabía que iba a salirme de mi zona de confort: si bien son distancias que he manejado anteriormente nunca lo había hecho de manera encadenada.

Tras reservar en los alojamientos las etapas quedarían configuradas de esta forma:

  1. Etapa 1: centro de Asturias - Comillas (130km). Recorrido con desniveles asequibles y por terreno relativamente conocido.
  2. Etapa 2: Comillas - Bilbao (160km). Recorrido con más desnivel que el día anterior y dos cruces de ría en barco que permitirían descansar un poco las piernas.
  3. Etapa 3: Bilbao - Irún (150km). Etapa montañosa, con 6 puertos, incluído el legendario Jaizkibel justo antes de terminar.

Fechas y meteorología

Nuevamente el verano quedaba descartado por ser la época de mayor masificación. Antes del verano era complicado organizar los entrenamientos, así que, con la esperanza de tener buen tiempo decidí esperar a septiembre. La idea era aprovechar otra vez el puente del día de Asturias (8 de septiembre). Lo bueno de ir tan pocos días es que puedes tener una previsión meteorológica fiable con bastante margen, así que cuando unos días antes del puente del día de Asturias vi que la previsión era buena pedí unos días en el trabajo y reservé plaza en los albergues.

Nutrición y equipamiento

Probablemente haga una entrada más específica sobre este apartado, pero en resumen, llevaba encima para comer:

  • 4 rice cakes
  • 3 barritas energéticas
  • 6 dátiles (2/día)
  • 2 geles

La idea era, como el año anterior complementarlo con algún pincho en ruta. Además el Camino del Norte está mucho más urbanizado que el Primitivo. El acceso a tiendas es muchísimo más sencillo por lo que improvisar sobre la marcha es mucho más fácil.

En cuanto al equipo, repetí en gran medida los éxitos del año anterior:

  • Bici, casco, gafas de sol, zapatillas
  • Material para reparaciones
  • Ropa de calle para las tardes
  • Ropa de recambio para la bici
  • Cosas para higiene personal, tapones para los oídos, …
  • Ropa impermeable, pese a la buena previsión

Logística

Básicamente tenía 2 opciones este año: hacerlo en el sentido del Camino o hacerlo en sentido opuesto y que la familia me fuese buscar y aprovechar para pasar unos días por el País Vasco. Y finalmente ganó la segunda opción.

Etapa 1 del Camino del Norte en bici: Centro de Asturias → Comillas (Cantabria)

El jueves 3 de septiembre, tras dar cuenta de un señor desayuno, me dispongo a comprobar la presión de los neumáticos de mi bicicleta para ir a coger el tren y ahorrarme unos kilómetros iniciales y algo de subida. Recordemos que estaba agobiado por la exigente ruta así que cualquier mínimo recorte suponía un alivio. Nada más dar la primera hinchada a la rueda delantera, ésta empieza a perder aire y me doy cuenta que es un pinchazo y no un problema de la válvula… ¡Empezamos bien! Rápidamente cambio la cámara por una extra que tenía por casa y me preparo otra vez. En casa se ofrecen a llevarme con el coche (que ya tiene la baca puesta para recogerme) y acepto.

Vamos con el coche hasta Sariego, que a mi me ahorra bastante camino y a ellos les supone poco desplazamiento. Nos apartamos de la carretera en una explanada al lado de una iglesia. Mientras aparcamos veo que tiene una deconstrucción de la cruz de Santiago en una vidriera. Buena señal. Monto la rueda, nos despedimos y con un tiempo fresco y agradable toca empezar a pedalear por las suaves pendientes de La Campa. Es un puerto que ya conocía, aunque nunca lo había subido con tanta niebla. Al coronar quiere ir abriéndose. La bajada es larga y ni muy rápida ni muy técnica, pero me cuesta un poco por falta de costumbre de llevar la bici cargada.

Enseguida entro en Villaviciosa con los nervios ya sacudidos. Selfie delante del ayuntamiento para tranquilizar a la familia y sigo pedaleando por un tramo que suele tener bastante tráfico hasta el desvío para la playa de Rodiles. A partir de ahí comienza la subida al Alto de Buenos Aires, también conocido y también llevadero, aunque más largo que el anterior. Entre la hora aún temprana y que se trata de una carretera secundaria hay muy poco tráfico.

Corono Buenos Aires y veo que el típico bar con el cartel está en obras. Sigo hasta la rotonda sobre la Autovía del Cantábrico y tomo el desvío directo a Colunga. Por esta carretera nunca había pasado. La bajada comienza con mucha pendiente y algo delicada. Después sigue un tramo muy largo y recto que empieza favorable y termina en ligero ascenso. Este año me he mentalizado para no excederme en los tramos favorables y poder alargar los esfuerzos y me está funcionando muy bien.

Tras una pequeña subida entro en Colunga y me aparto de la carretera en la Plaza de Tomás Montoto a recargar agua en su fuente. Ojo: no todos los caños tienen agua. Aprovecho también la parada para seguir informando a la familia (aunque tengo puesta la localización para que me puedan seguir).

Saliendo del terreno conocido hacia Ribadesella, Llanes y Colombres

Por Colunga ya había pasado en bici, viniendo de Lastres y subiendo hacia el alto de la Llama. Atravieso el pueblo hacia el este y antes de terminar me pasa un ciclista que va fresco y ligero. Se mete hacia Duesos y me adelantará otra vez unos km más adelante cerca de Ribadesella. Bajo hasta la playa de La Espasa y veo que aún hay mucho turista, especialmente en caravanas y furgonetas, pero el mar está vacío. Seguramente aún sea muy temprano para remojarse, al menos en esta época. Voy ascendiendo pasando por las Caravias (baja y alta) y disfrutando de las vistas hacia el mar. Está espectacular, bastante tranquilo para ser el Cantábrico.

Continúo por Berbes y también tiene el parking (si es que se puede llamar así) con algunos vehículos, principalmente caravanas y furgonetas. A partir de aquí hay una bajada muy revirada a Vega en la otra entrada de la playa, pasando por una cantera donde el piso (como pasa siempre en las salidas de camiones) está destrozado. Pequeña subida y entro en Ribadesella por el oeste, saliendo a la playa y yendo cómodamente por el paseo de la misma. Se trata del primer paseo marítimo del viaje así que lo disfruto. La playa no está muy llena pese a estar la marea alta. Al terminar la playa salgo otra vez a la carretera, dejo atrás el desvío para la Cueva de Tito Bustillo y cruzo la ría por el mítico puente donde termina el Descenso Internacional del Sella.

Paro un minuto para orientarme y continúo subiendo hacia el este. Ribadesella hierve de gente, entre ellos se ven algunos peregrinos, mayormente jóvenes. Puede que la cercanía a las playas atraiga un tipo específico de público. Al salir hay que subir el típico repecho del Camino del Norte, desde un río hasta la rasa costera. Antes de abandonar la zona urbana aún tengo tiempo de parar en un área de autocaravanas para reponer el agua.

El tramo siguiente se rueda bastante bien hasta Nueva de Llanes y la playa de San Antolín, hito de todo viaje a la playa que se preciase en mis años de colegio. Ahí paro y me hago unas fotos, como siempre para tranquilizar en casa y me dispongo a subir otra vez hasta la rasa costera. Es un jueves de septiembre pero la playa está bastante llena.

En Posada me paro para orientarme en un cruce, pero veo una llamada de un familiar y la devuelvo. Son malas noticias y me planteo si abortar todo el plan. Aunque dada la relativa falta de urgencia me decido a seguir hasta Comillas y, si acaso, volver a la mañana siguiente en el tren.

Sigo pedaleando hacia Niembro. El sitio es una maravilla, aunque es más bonito con marea alta. Es uno de los iconos turísticos de Asturias así que incluso en estas fechas empieza a estar saturado de coches, tráfico y gente. En un área recreativa paro a coger agua de la fuente y por fin me llaman desde casa. Les he informado de las malas noticias y para confirmar mi decisión de seguir temporalmente. Y precisamente eso acordamos, seguir por ahora.

Un poco más calmado entro en Barro y sigo hasta Celorio en uno de los tramos más saturados de la costa asturiana. Voy rodando hasta que llego a Llanes que está abarrotado de gente, coches, camiones… Desisto de intentar bajar al muelle y subo otra vez hacia la N-634. Justo antes de entrar, en la rotonda de la autovía me adelanta una pareja de ciclistas. Los sigo un rato a distancia, pero se desvían enseguida. Este tramo tras Llanes es menos turístico (tiene menos playas importantes). Sin embargo se ruedan muy bien estos kilómetros y se van sucediendo Vidiago, Pendueles y Buelna.

Sigo pedaleando ligero y paso por la Playa de la Franca, donde estuve hace años en el primer viaje que hice con mi entonces novia (y me hice un esguince de rodilla 😅). En el pueblo de La Franca repongo agua en una fuente al lado de un restaurante (al ser negra y estar al sol sale caliente) y decido subir a Colombres aunque podría evitarlo. Foto de rigor en el ayuntamiento y el Archivo de Indianos y bajo por buena carretera hasta Bustio.

Entrando en Cantabria

En Bustio veo a varias personas bajando el Deva en canoa. Parece más tranquilo que el Sella que está totalmente saturado. Cruzo el puente y entro en Unquera. Es extraño llegar tan lejos de casa en bici, pero es una de las sensaciones interesantes de un viaje lineal (frente a los circulares habituales). Originalmente tenía pensado parar a tomar algo pero me encuentro bien con la comida que traje así que sigo.

Atravieso el pueblo de las corbatas y el peligroso tramo de áreas de servicio de la autopista y comienzo a subir hacia Pesués. Bajada a la maravillosa ría de Tina Menor, atravieso un pueblo con un local que tiene una curiosa estatua de Naranjito y de nuevo subida para alcanzar la rasa costera. Este tramo está en obras de asfaltado y algunos tramos incluso tienen el asfalto rayado para echar el nuevo por lo que el tránsito se vuelve algo incómodo.

Una bajada sencilla me deja en un San Vicente a rebosar de gente con su castillo y su legendario puente, donde me paro a hacer unas fotos. Cuando fui de viaje de estudios a Francia en el instituto pasamos por él porque la autovía todavía no existía en este tramo. Va uno para mayor.

Sigo el track que tengo del Camino y evito un fuerte repecho siguiendo la línea de costa. ¡JA! Al llegar a la última playa, llenita de gente, me encuentro con un repecho que alcanzará el 20%. La carretera desemboca en otra más amplia que corre paralela a la costa. Las vistas son preciosas, pero las duras rampas de subida me impiden apreciarlas como es debido. En la última subida hacia Gerra incluso me da un leve aviso de calambre la pierna derecha. Se ve que estas duras rampas tras tantos kilómetros me están pasando factura.

Una vez en Gerra comienza una bajada muy rápida hacia Oyambre. Nuevamente las vistas impresionantes, no sorprende que sea parte de un parque natural. Al pasar por la playa el asfalto se vuelve muy malo y botón. Además al haber dunas hay arena en el por lo que hay que circular con cuidado ya que la adherencia probablemente esté comprometida. Para añadir más interés, muchos bañistas cruzan aquí tras aparcar su vehículo por lo que hay que circular con los 5 sentidos. Cruzo otro puente y en la casa de la izquierda, que parecer un antiguo molino de mareas, ya pone el cartel de Comillas. ¡No queda nada y todavía voy bastante entero!

En suave subida y protegido por la sombra de altos arces blancos voy acercándome a Comillas por fin. Busco en el mapa la ubicación del albergue. Queda en lo más alto del pueblo. Toca apretar un poco los dientes y llego a tiempo incluso de dormir en una litera inferior ¡por primera vez en mi vida peregrina! Guardar bici, ducha, ropa ciclista a lavar en la lavadora y salgo a por un batido de chocolate (1 litro) y agua para recuperarme y rehidratarme, pensando principalmente en el día siguiente.

Comillas

Vuelvo una vez más al albergue La Magia del Camino y mientras espero a que termine la lavadora aprovecho para limpiar la transmisión de la bici. Tiendo la ropa y con toda la logística resuelta me voy a dar un paseo por el pueblo. Aprovecho para comprarme unas tiritas especiales para evitar ampollas ya que se ve que aún no había domado lo suficiente las zapatillas de la bici y, aunque no tenía ampolla, sí tenía miedo que se me formase en los siguientes días.

El albergue está muy bien y la atención es muy buena. Personalmente, dado que iba tan pocos días no necesité escatimar y me pagué la habitación de 4 plazas. Están todas bastante bien, pero las pequeñas dan un poco más de intimidad y espacio.

Hacía tiempo que no iba por Comillas, así que di un paseo por el parque bajo el Palacio del Sobrellano, que tiene el famoso Capricho de Gaudí detrás y después bajé hacia la costa sin llegar a la playa, viendo como un gato gastaba 2 de sus vidas evitando ser atropellado de manera consecutiva. Seguí hasta el cementerio y el parque Güell y Martos con su curioso monumento al Marqués de Comillas. De vuelta al casco antiguo, con su característico empedrado, pasé otra vez por el supermercado, y compré para cenar:

  • Ensalada de pasta
  • Yogur artesanal con arándanos
  • Un kinder bueno

Comento esto porque al final de estos posts haré una reflexión sobre la parte de nutrición.

Después de departir con otros peregrinos, entre ellos unos bilbaínos majísimos que me dieron algunos trucos para mi última etapa, me fui a la cama, cansado, aunque me costó dormir por culpa del calor.

Conclusiones tras la etapa

Se trata de una etapa bastante larga pero con rampas cortas y no muy empinadas. Esto la hace bastante asequible. Aunque la haya hecho en sentido contrario al habitual del Camino aplica bastante bien todo lo descrito si quieres hacerlo en dirección Santiago ya que los desniveles son muy similares. Por otra parte, 133km son bastante manejables (para mi, gracias a mis entrenamientos, que describiré en otra entrada, piénsate bien si es tu caso). Hay que tener en cuenta que esta etapa tiene pocas interrupciones (travesías urbanas, pases en barco y obstáculos en general) por lo que no se hace demasiado larga.

Desde el punto de vista nutricional, si bien me fue bien durante y considero que hice bien la recuperación, creo que fallé a nivel de calorías ingeridas durante la cena. Tendría que haber añadido pan o algún plato más para recuperar más glucógeno durante la noche y tener más reserva para los dos días que faltaban.

👉 Mi segunda etapa por el Camino del Norte en modo bikepacking.

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